Una vida tan atareada

“¿Dónde lo he puesto? ¡Ah, aquí estas!”. Miraba los bultos bien ordenados y comprimidos, mientras los apretaba con la mano: “Yo creo que no cabe nada más. Bien ahora debo ir a comprar las cosas que me faltan”. Realizó su ritual antes de salir: calzarse, peinarse, coger las llaves, ajustarse la gorra, deslizar los dedos…